Category Archive : Enciclopedia del vino

Tienen Personalidad los Vinos de Jerez?

Al hablar de los Vinos de Jerez, hablamos de una gama de vinos con una tipología especial y única, que le da a cada uno de los vinos dentro de esta gama una serie de parámetros que lo diferencian del otro, con la finalidad de que todos los productos elaborados dentro del Marco de Jerez y acogidos por la Denominación de Origen ofrezcan al consumidor esa identidad, sin importar que bodega o productor lo elaboró. Si lo que queremos probar es un Fino, la normatividad, establece que las características organolépticas de ese Fino deben tener un rango muy pequeño y especial que lo diferencien de una bodega a otra.   Lo que el Marco de Jerez ofrece al consumidor es, la promesa de que en cada botella de cada tipo de vinos que abramos, encontraremos una identidad muy clara de su tipología y que solo se presenten algunas variantes mínimas que nos darán la opción de seleccionar a una bodega de otra.   Todos los vinos-botellas

Que es el Velo de Flor?

Velo de flor

La Flor, constituye el elemento natural de vinificación más importante de los vinos del Marco de Jerez elaborados con el sistema de crianza biológica. Si las levaduras fermentativas van desapareciendo a medida que la transformación de los azúcares en alcohol va tocando a su fin, en el Marco de Jerez existen otra serie de levaduras autóctonas que van a proseguir su actividad, incluso una vez que se han agotado los azúcares presentes en el mosto.

Este velo cubre la superficie de las Botas o Barricas formando un sello natural que impide que el vino se oxide, dejándolo con un color amarillo muy pálido. Este velo esta compuesto por 4 tipos de levaduras que interactúan con el vino aportando entre otras cosas acetaldehídos, muy típicos de los vinos de Crianza Biológica, y se alimentan entre otras cosas del alcohol, la acidez y la glicerina que contiene el vino.

El velo también aporta toda la esencia de estos vinos, se puede decir que sin la aportación de los componentes que genera, el vino resultante sería un producto muy simple y casi sin valor organoléptico.

¿Cómo era el vino que bebió Jesús en la Última Cena? por Rosy Arias

JESÚS_-LA-ÚLTIMA-CENA

Dice la Biblia que lo primero que hizo Noé cuando bajaron las aguas del diluvio fue plantar una viña. Desde ese momento el vino figura a lo largo de todas las Sagradas Escrituras, hasta el final. De hecho, además del agua y la leche, es la única bebida que se nombra. Tal importancia tenía, que es la elegida para acompañar ni más ni menos que la Última Cena, además de otros pasajes muy importantes. Sea Usted creyente o no, acompáñenos, desde un punto de vista histórico, a descubrir como era ese vino.

La producción más antigua de vino realizada por el ser humano (certificada por hallazgos arqueológicos en la prestigiosa Journal of Archaeological Science) data del 4.000 a.C. en el sur de la actual Armenia. Desde hace por lo menos 6.000 años esta bebida acompaña la evolución de la humanidad, y analizaremos su comienzo y todas sus etapas en futuras notas. En esta oportunidad, nos centraremos en la época de Jesús. Puntualmente, en la Última Cena.

Adentrándonos ya en la historia, observamos que el imperio Romano propagó fuertemente el cultivo de la vid, plantándola en toda la extensión de su territorio. Obviamente, no contaban con las técnicas de vinificación actuales, como ser las fermentaciones a temperaturas controladas, levaduras especiales, dominio de la maceración, etc. Es por esto que una de las características de los vinos resultantes, era su alta graduación alcohólica. La solución a este problema era rebajarlo con agua en proporciones dependientes de cada vino, costumbre que provenía de la antigua Grecia.

Todos los años, finalizada la vendimia, los esclavos pisaban las uvas para obtener su jugo, y una vez fermentado, se le practicaban distintos tratamientos: una parte se mezclaba con miel, otra parte se aguaba, a otra se le añadían especias para otorgarle un carácter herbáceo, y otras proporciones eran cocidas para obtener diferentes tipos de vinos. Todos estos eran consumidos por los distintos estratos de las clases sociales. Cabe aclarar que a los romanos el vino que más les gustaba era el blanco, motivo por el cual muchos tintos se clarificaban con agregados como el polvo de mármol, la clara de huevo, o la tiza, para bajar también su acidez. Y el blanco dulce, en particular, era el preferido de la alta sociedad.

Pero en las regiones de la Palestina preferían el vino tinto. Es más, en la Biblia, siempre que se nombra el vino, es tinto. En esas zonas plantaban vides tanto en la llanura, como en las laderas de las montañas, donde solían crear “terrazas” artificiales. Allí, también existía la práctica de agregar a los vinos ya terminados agua, miel, hierbas o especias. Y además un método muy particular: una vez cosechadas, algunas uvas se dejaban expuestas a la acción de humo caliente, lo cual según los historiadores de la época le daba al vino un típico sabor ahumado. El jugo de uva se guardaba en odres o en pieles de cabra, y tras su fermentación, solo los mejores vinos, puros y sin aditamentos, se depositaban en tinajas durante algún periodo para que se tornen más fáciles de beber por la acción del tiempo.

Ese vino en su estado más puro, el mejor resultante de la fermentación, con un breve periodo de añejamiento, era el utilizado para las celebraciones religiosas. Recordemos que en la Última Cena se celebró la Pascua. En cuanto a las variedades de uva de aquellos tiempos, tenemos entre los estudiosos discrepancias. Si bien algunos historiadores judíos, y sobre todo los romanos, describen los distintos tipos de uva que existían, no es fácil establecer de qué cepas actuales fueron las ancestras. Pero casi la totalidad de los expertos reconoce que en las tierras de Jesús dominaba la que sería el antepasado de la actual Syrah, cepa que tuvo su origen en Persia.

Podríamos inferir entonces (con determinado margen de error, por supuesto) que la bebida utilizada en la Última Cena por Jesús y sus Apóstoles fue un vino denso, de cierto cuerpo, con un breve añejamiento, sin los aditamentos de la época, graduación alcohólica en torno a los 14 grados yprocedente de uvas parientes de la que hoy conocemos como Syrah. Determinar que gustos y aromas tendría ese vino, desde ya es imposible, y no se puede trazar un paralelismo con ningún tipo de vino actual, ni siquiera de esa misma zona. Y fantaseando un poco, si alguno de nosotros tuviese la posibilidad de probar aquel vino, seguramente su gusto no sería de nuestro agrado.
(Fuente Diego Di Giacomo)

Rosy Arias

Vinos religiosos: ¿Cómo son los vinos Kosher?.. por Rosi Arias

Es sabido por todos que los distintos alimentos y elementos que participan en las ceremonias y rituales religiosos deben cumplir determinadas reglas establecidas. El vino no escapa a ello, siendo condición indispensable para su aceptación en las liturgias, que se ajuste a específicas normas tradicionales..

Como primer paso, vamos a la traducción de la palabra “Kosher”, que significa “apto” o “adecuado” en idioma hebreo, y se encuadra dentro de la Kashrut, que es el conjunto de leyes dietéticas judías que constan en el libro del Levítico. El vino Kosher es utilizado por la religión Judía fundamentalmente en la Pascua, además de distintas celebraciones, como los oficios de los viernes. También, los judíos practicantes consumen sólo este tipo de vino en su alimentación cotidiana.

Contrariamente a la creencia popular, el vino Kosher no se elabora con uvas diferentes a los vinos comunes, ni son llevadas adelante prácticas “extrañas” durante la vinificación del mismo. Es un vino como los que estamos acostumbrados a tomar diariamente, con la salvedad que debe cumplir un conjunto de normas que vamos a pasar a detallar. Inclusive, muchos vinos Kosher son de altísima calidad, llegando a superar en los famosos “concursos” a los vinos comunes.

Las uvas pueden ser recogidas a mano sólo por judíos, fuera de los días de fin de semana, y deben llegar a la bodega enteras y en perfectas condiciones (sin enfermedades). Ya dentro de la bodega, ninguna persona que no sea judía puede ver el mosto o el vino, ni manipularlo, ni trabajarlo. Es por este motivo que generalmente todo permanece sellado dentro de las instalaciones. La totalidad del proceso es celosamente vigilado y certificado por un rabino.

Cuanto elemento o recipiente se vaya a utilizar, es cuidadosamente higienizado bajo la atenta mirada de ese mismo rabino, y según la reglamentación “se necesita conocer cada ingrediente hasta la tercera generación de proveedores, saber quien lo procesó, como lo hizo y que materias primas se utilizaron”. Cuando el enólogo que produce el vino no es judío, se le suele separar una barrica o depósito de vino, para que él siga la marcha productiva y le pueda indicar al rabino y su equipo las acciones a realizar.

Las principales normas para certificar un vino como Kosher son:

En el viñedo:
– El viñedo debe tener cuatro años de edad como mínimo.
– Las cepas deben crecen sin intervención del hombre.
– Cada 7 años, el viñedo debe descansar (no habrá cosecha, salvo que cambie de dueño).
– El último abono orgánico del suelo se debe efectuar dos meses antes de la cosecha.
– Las uvas deben ser cosechadas y transportadas (fuera del fin de semana) con sumo cuidado, para que lleguen enteras a la bodega.

En la bodega:
– No pueden utilizarse levaduras seleccionadas, sino sólo las que trae la uva del viñedo.
– No pueden utilizarse bacterias externas (por ejemplo para inducir la fermentación maloláctica).
– No pueden utilizarse enzimas.
– La clarificación del vino se puede hacer sólo con bentonita.
– Las uvas no pueden pisarse, ya que los pies las volverían “impuras”.
– La vinificación se debe realizar en tanques de acero inoxidable, no en barricas de madera.
– Se pueden utilizar barricas de madera para el añejamiento del vino, pero la elaboración de ellas también debe haber sido supervisada.
– El resto de las prácticas enológicas, son estándares.
– Las botellas que se usen deben ser nuevas, con su respectiva fabricación también supervisada.
Finalmente, si todos los pasos se cumplen, y el rabino así lo considera, éste emite la certificación Kosher y coloca el respectivo sello en las botellas. A partir de ese momento, las botellas pueden ser manipuladas por cualquier persona, hasta el momento de ser descorchadas, pero sólo pueden ser abiertas y servidas por un judío, para que no pierdan su condición Kosher. Una vez hecho esto, todos pueden beber el vino. La norma estipula también que el 1% de lo recaudado por las ventas, será en beneficio de los pobres.

Ahora bien, ¿qué pasaría si una persona no judía ve el vino o mosto en la bodega, o lo toca, o lo manipula? En ese caso, dejaría de ser Kosher. Pero en esta instancia, aún se puede remediar. Para esto, la ley permite que el vino sea “Mevushal”, lo cual significa básicamente que sea pasteurizado. Con las tecnologías actuales, eso se logra con el proceso de Termo-Flash, que eleva la temperatura del vino en un brevísimo instante. Claro está que, aquellos vinos que no pasan por esta instancia, organolépticamente son superiores.

Uno de los mejores vinos del mundo Kosher se elabora en España, y se llama Peraj Ha’abib. Para ilustrar lo explicado en el párrafo anterior, basta citar la ficha técnica de este vino, que dice lo siguiente: “Vinificado bajo la estricta supervisión del rabino de la comunidad judía Habat de Barcelona. Se trata de un vino Kosher de alta certificación: Lo mebushal (no está pasteurizado) y Le Pessaj (apto para la Pascua judía)”. (fuente, Diego Di Giacomo)

Rosi Arias

Los Vinos De Jerez…Inspiración de grandes escritores

Jerez y EscritoresLos vinos de Jerez, han marcado no solo a los enófilos o a los grandes conocedores de la cultura del vino, estos vinos fortificados provenientes de Cádiz también han dejado huella en magnos representantes de la poesía, música y escultura de nivel internacional e histórico, quienes una vez que han probado los mostos criados bajo su enigmático Velo de Flor o la continua exposición al ambiente, quedan deslumbrados por los aromas y sabores de los vinos más famosos de Andalucía y lo transmiten de forma poética en sus distintas manifestaciones de arte.

A continuación revelamos algunas de estas declaraciones y acotaciones de los grandes artistas que plasman sus elogios por los Jereces.

Lord Byron (1788- 1824)

Después de un viaje de placer a Jerez en el año de 1809. En carta a su madre el 11 de agosto da cuenta de lo más curioso de su estancia en la ciudad: At Xeres, where the sherry we drink is made”

Benito Pérez Galdós (1843-1920)

Novelista, dramaturgo y cronista español, quién en su cuento “Theros” narra su llegada en tren a la ciudad de Cádiz y comenta: “Llevabale sin duda el exquisito olor de las jerezanas

bodegas, que más cerca estaban a cada minuto, y por último la maquinaria dio resoplidos estrepitosos, husmeó el aire, cual quisiera oler el zumo almacenado entre las cercanas paredes y se detuvo”.

Washington Irving (1763-1859)

Escritor Estadounidense y autor de “Cuentos de la Alhambra” (1832). En 1828, durante una de sus estancias en Andalucía escribió en su diario: “Let me live so long as to drink all this wine and be always so merry as it can make me”

Theophile Gautier (1811-1872)

Escritor francés, quién en su libro “Voyage en Espagne” (1845) escribiría: “Marchamos por avenidas de toneles colocados en cuatro o cinco filas superpuestas. Tuvimos que probar todo aquello, por lo menos de las clases principales, de las que hay infinitas”.

Alexandre Dumas (1802-1870)

Escritor francés, en su en su libro “De París a Cádiz” (1846) hace referencia en una de las escenas de la novela: “Después de un estudio tan completo acerca de la enología jerezana, lo difícil era volver a nuestro coche con una rectitud suficientemente majestuosa como para no comprometer a Francia respecto a España. Era un cuestión de amor propio internacional: caer o no caer”

Hans Christian Andersen (1895-1875)

Escritor Danés, en su su libro “Viaje por España” (1863). Dice: “…el único lugar cercano que nos propusieron como digno de ser visitado fue Jerez de la Frontera; pero no para admirar sus iglesias o monumentos históricos, sino para ver sus bodegas y probar la ricura de sus vinos”.

Blasco Ibáñez (1867-1928)

Escritor, periodista y político español en su novela “La bodega” (1905) se puede leer la siguiente frase: “Es, a la vez, un estimulante y un sedante, excelentes condiciones que no se encuentran reunidos en ningún producto que al mismo tiempo sea, como el Jerez, grato al paladar y a la vista”.

Edgar Allan Poe  (1809-1849)

Escritor y poeta estadounidense, sin duda, su gran aporte a la cultura del vino jerezano fue su libro “El Barril de Amontillado” (1846). En la historia de venganza y crueldad, hace muchas referencias a este producto único de la tipología de los vinos de Jerez

 Son muchos poemas, cuentos, ensayos y novelas que inspirados por los vinos del Marco de Jerez transmiten al lector sus características y sin duda la referencia más famosa es la del escritor inglés Willam Shakespeare (1564-1616) cuya frase final del famoso monólogo de la obra “Henry IV” (1597), con la que el personaje de Fasltaff alienta al príncipe Harry antes de la batalla dice: “Un buen jerez produce un doble efecto: se sube a la cabeza y te seca todos los humores estúpidos, torpes y espesos que la ocupan, volviéndola aguda, despierta, inventiva, y llenándola de imágenes vivas, ardientes, deleitosas, que, llevadas a la voz, a la lengua (que les da vida), se vuelven felices ocurrencias. La segunda propiedad de un buen jerez es que calienta la sangre, la cual, antes fría e inmóvil, dejaba los hígados blancos y pálidos, señal de apocamiento y cobardía. Pero el jerez la calienta y la hace correr de las entrañas a las extremidades. Ilumina la cara que, como un faro, llama a las armas al resto de este pequeño reino que es el hombre, y entonces los súbditos viles y los pequeños fluidos interiores pasan revista ante su capitán, el corazón, que reforzado y entonado con su séquito, emprende cualquier hazaña. Y esta valentía viene del jerez, pues la destreza con las armas no es nada sin el jerez (que es lo que la acciona), y la teoría, tan sólo un montón de oro guardado por el diablo, hasta que el jerez la pone en práctica y en uso. De ahí que el príncipe Enrique sea tan valiente, pues la sangre fría que por naturaleza heredó de su padre, cual tierra yerma, árida y estéril, la ha abonado, arado y cultivado con tesón admirable bebiendo tanto y tan buen jerez fecundador que se ha vuelto ardiente y valeroso. Si mil hijos tuviera el primer principio humano que les enseñaría sería de abjurar de toda bebida insípida y dedicarse por entero al jerez».

El Beaujolais Nouveau.. todo lo que debes saber de este controvertido producto

El Beaujolais Nouveau o Beaujolais Nuevo es un vino tinto producido en la región de Beaujolais, Francia. Es el más popular Vin De Primeur, fermentado durante sólo unas pocas semanas y luego lanzado oficialmente al mercado el tercer jueves de noviembre.

Las uvas con las que se produce son de la variedad Gamay y deben venir de la AOC Beaujolais, excluyéndose las uvas de las denominaciones «Cru» de Beaujolais. La Denominación indica que la vendimia debe hacerse a mano quedando prohibida la mecanización con el fin de conservar intactos los racimos. Las uvas cosechadas de esta manera son depositadas en cubas sin sufrir ningún tipo de aplastamiento. A diferencia del tinto tradicional, en los que los hollejos se maceran en el mosto o jugo hasta fermentar, para el Nouveau la uva se macera casi entera y no llega a fermentarse completamente. Este sistema se denomina Maceración Carbónica

La Maceración Carbónica, es una técnica que consiste en que las uvas sean fermentadas en una atmósfera de dióxido de carbono antes de que sean estrujadas. Durante la fase de almacenamiento de la uva (anterior a su fermentación en cubas) se suele inyectar dióxido de carbono (CO2) que desplaza al oxígeno, para poder completar este proceso con éxito, es esencial que la uva esté lo más intacta posible. En la maceración carbónica la fermentación ocurre en el interior de cada uva y que los vinos obtenidos tengan sabores más afrutados y con menos contenidos de taninos. En el método de maceración carbónica el racimo se vierte entero en los lagos de fermentación. Un porcentaje de las uvas (alrededor del 20%) se rompe por el propio peso de la vendimia y sufre un proceso de fermentación alcohólica; otro 20% de las uvas se mantienen enteras intactas y en ellas se produce una fermentación intracelular.

El tiempo de maceración en cubas es de 4 días para el Beaujolais Nouveau, 6 a 10 días para los Beaujolais Village (y los Crus del Beaujolais), Durante la fermentación, las temperaturas van subiendo de 18°C a 30°C según la etapa de la vinificación. Esta vinificación da al vino un toque afrutado, una flexibilidad y una frescura inimitables.

Como la Gamay tiene la piel delgada, no se esperan muchos taninos, ni intensidad de color en sus vinos. Tampoco se supone que sean robustos, sino más bien, afrutados, algo ácidos, ligeros y frescos al paladar, es un vino de color rosa-púrpura que es particularmente ligero, puede verse dominado por los aromas afrutados, el ester metílico de bananas y gotas de pera. Estos son subrayados por la frecuente recomendación de servir el vino ligeramente fresco, a aproximadamente 13 °C (55 °F). Suele acompañar los aperitivos, el pavo y las guarniciones de las fiestas navideñas

Se pretende que el Beaujolais Nouveau se beba de forma inmediata, y en general no debe guardarse más de un año, técnicamente, la fecha límite para consumirlo es hasta el 28 de Febrero del siguiente año a la vendimia, apenas 3 meses después de su salida al mercado, aunque algunos especialistas dicen que un Nouveau bien guardado y conservado puede durar hasta 12 meses.

El producto es embotellado y vendido luego de tan solo 6 a 8 semanas de la vendimia. Comercialmente, la producción del Nouveau se ha convertido en una carrera internacional para llevar el Beaujolais Nouveau a los mercados de todo el mundo. Beaujolais es una región pequeña del norte de Lyon que ha estado produciendo vino desde el tiempo de los romanos, por lo que hacer llegar el vino a los mercados internacionales provoca que las mayores compañías de paquetería y transporte aéreo, se vean enfocadas y obligadas a entregar los pedidos en tan solo un día, haciendo de la logística una impresionante máquina de sincronía.

Otro aspecto mercadológico que envuelve que hace del Nouveau algo espectacular, es la competencia entre bodegueros por la presentación de sus productos, contratando a reconocidos artistas que hacen del diseño de la etiqueta una obra de arte. Casa año, cada bodega presenta una etiqueta nueva y un diseño nuevo, desarrollando una competencia por destacar ante sus rivales.

Esperamos que si no han tenido la oportunidad de probar estos vinos tan peculiares, puedan adquirirlos en esta temporada y ser ustedes los que califiquen su calidad y valor

Jerez: Vinos de 3,000 años

Jerez

Vinos de 3,000 años

Bien es conocido que la historia del vino marca como su inicio los años entre 8,000 y 6,000 A.C., época en la que los pueblos de Georgia, Armenia, Irán e Irak, fermentaban frutos y especialmente un tipo de vid salvaje de la que obtenían una bebida dulce y poco alcohólica.

Siglos más tarde, los Fenicios surgen como los grandes comerciantes, que entre otras cosas llevaban el vino a distintos pueblos principalmente en la periferia del mar Mediterráneo. Sus estrategias comerciales los llevaron a establecer colonias en puntos clave dentro de sus rutas comerciales, uno de ellos, y quizá el más importante fue lo que se convertiría en la ciudad más antigua de Europa: Cádiz al sur de la península ibérica.

La historia del vino de Jerez, comienza hace 3,000 años, en el siglo X A.C., cuando los Fenicios desarrollan el cultivo de la vid en esta región, a la que originalmente le llamaron Xeres. Aprovechando las bondades de su particular suelo la Albariza, producen un vino que rápidamente sube escalas en el gusto de los países en donde se comercializaba.

Desde ese inicio, diferentes culturas han pasado en la historia del Marco de Jerez: Griegos, Romanos y Musulmanes, hasta la época moderna, con la inversión extranjera, principalmente británica. Cada una de ellas ha sido significativa en su desarrollo y comercialización internacional, pero principalmente en crear el estilo único de sus vinos, un estilo que desafía las reglas de vinificación y crianza tradicional, que ofrece productos con una identidad procedente de sus tres procesos principales: La Fortificación, la Crianza Biológica y Oxidativa y el Sistema de Criaderas y Solera.

Fortificación: A los vinos de Jerez se les adiciona alcohol vínico para fortalecer su grado alcohólico, este procedimiento surgió para solucionar la problemática del transporte a largas distancias, el vino al ser fortificado, duraba más tiempo en buen estado y podía ser llevado a mercados lejanos. Hoy en día la fortificación se utiliza como método enológico para determinar el sistema de crianza que llevara cada tipo de vino: Crianza Biológica, fortificados a 15° y Crianza Oxidativa, fortificados a 17°.

La crianza biológica, está caracterizada por favorecer la aparición de la Flor en el vino. La Flor es el elemento principal en este tipo de crianza y se compone de un manto formado de levaduras autóctonas de la región y que al sellar la parte superior del depósito protegen al vino de su oxidación, al ser compuesto de levaduras vivientes, estas le otorgan al vino sus características tan especiales.

En la crianza oxidativa, esta flor desaparece y permite al vino entrar en contacto con el oxígeno, el cual tiene un efecto contrario a la Flor, el vino al estar en constante oxidación pasa de tener un color de amarillo pálido a un caoba claro u obscuro y adquiere características organolépticas únicas caracterizadas por aromas y notas de frutos secos tostados, con gran densidad y carácter.

La tercera gran característica de los vinos jerezanos es, que a diferencia de la crianza tradicional que es una crianza estática en una barrica, los jereces son criados bajo un sistema dinámico: el Sistema de Criaderas y Solera. En este sistema se mezclan metódicamente vinos de diferentes niveles de vejez dentro de las Criaderas, para que al llegar al nivel de la Solera, el caldo resultante sea una mezcla de todas las vendimias anteriores, incluso tener partículas de vinos tan antiguas como de los inicios de la bodega.

Estas técnicas únicas de vinificación, dan como resultado una gama de vinos excepcionales, que van desde los más secos, hasta los más dulces, de los más claros a los más obscuros, de los más ligeros y frescos a los más densos y corpulentos, toda una gama de opciones para disfrutar desde el aperitivo, hasta el postre, pasando por todos los tiempos de la gastronomía, de tal forma que tenemos una gama de vinos muy completa.

Fino: Vino seco de uva palomino, criado 100% bajo la Flor, resulta un vino fresco, ligero ideal para el Jamón Ibérico y todo tipo de embutidos.

La Manzanilla: Igualmente un vino 100% crianza biológica, es producida en Sanlúcar de Barrameda, en donde las brisas marinas le aportan su característica nariz y sabores de mar, muy fresca y con gran potencia aromática, en boca es muy estructurada y larga, marida perfectamente con camarones, vinagretas, paellas y cecinas.

Amontillado: Un vino que obtuvo lo mejor de la crianza biológica con lo mejor de la crianza oxidativa, con gran nariz que recuerda frutos secos tostados y algunos cítricos, en boca resulta refrescante y a la vez complejo. Excelente acompañante  de alimentos ahumados y especiados como el curry, la barbacoa y los hongos.

Palo Cortado: Este vino de procedencia misteriosa, es, sin duda el tesoro de los vinos de Jerez, su nacimiento es espontaneo, sin receta. Entra a las Criaderas de la crianza oxidativa desde su inicio. En nariz y en boca es sumamente elegante y afinado, tiene las mismas notas de frutos secos tostados como avellanas, nueces, almendras pero integrados en una nariz y boca muy sedosa y placentera. Por sus características son mejor recomendados para beberse solos o como vinos de meditación.

Oloroso: Un vino elaborado 100% en crianza oxidativa, que le confiere una identidad como el vino con más carácter de la gama de jereces. Un vino denso, con mucha estructura organoléptica, bien marcado por los tostados, especias y notas animales, gran densidad en boca, amplio y largo, muy largo. Este vino soporta bien alimentos grasos, especiados y ahumados como los estofados, carnes potentes y grasas, platillos densos y carnosos.

Medium: Este vino corresponde a la categoría de Vinos Generosos de Licor. Un vino resultado de la mezcla de un amontillado seco con un ligero porcentaje de vinos dulces provenientes de uva Pedro Ximénez principalmente, lo que le confiere al Amontillado notas más dulces y mayor densidad, una nariz acompañada de ligeros toques de uva pasa, café, chocolate, dátiles. Este vino es espectacular para acompañar alimentos con esa dualidad entre lo especiado y lo dulce, entre lo ahumado y lo meloso, como moles, cebollas caramelizadas, cerdo y res con salsas dulces.

Cream: Al igual que el Medium, el Cream es la mezcla de un vino seco con uno dulce, en este caso un Oloroso con PX. El producto final es el resultado de mezclar a los dos vinos más poderosos, un resultado que nos ofrece notas aromáticas sumamente potentes y golosas, las especias, tostados y animales del Oloroso con el dátil, membrillo, café, chocolate y  frutos pasificados del PX, que resultan ideales para platillos con el mismo carácter: Foie Gras, chiles en nogada, arroz con leche, flanes.

Pedro Ximénez: Un vino 100% crianza oxidativa de uva procedente de una vendimia tardía y que además pasa por un proceso de pasificación al exponer a las uvas a un proceso de exposición solar que le hace perder agua y ganar en azucares. El PX es un vino tremendamente expresivo y denso, con un nivel sobre los 450-500 grs de azúcar por litro, su crianza le brinda un color ébano, casi negro, con notas muy marcadas de uva pasa,  miel, mermeladas, café, chocolate, higos, es en sí, un postre líquido. Por sus características llega a ser buena opción con helados cremosos y chocolatosos, pero también puede mitigar el picante en alimentos especiados o con chiles ligeros.

Los vinos de Jerez, tienen 3,000 de existir y ser únicos en sus características, con esta gama tan amplia de vinos solo queda atreverse a conocerlos y disfrutarlos.

 Raúl Vega

 

Cuarto de catas Gonzalez Byass