Como entender a la película «ROMA» entendiendo el Vino

La película «Roma» del director mexicano Alfonso Cuarón está nominada para varios Oscares, entre ellos a mejor director y mejor película. Sin contar con los numerosos premios que ha ganado en diversos festivales, lo que hace de este drama mexicano uno de los films más triunfadores de los últimos años.

Con frecuencia me encuentro con mexicanos que han visto la película y tienen solo comentarios negativos sobre ella como: Es muy mala, no tiene ningún fondo, no se merece tantos premios, etc. Lo que me lleva a analizar su punto de vista que es muy diferente al que yo tengo.

El problema tiene que ver con la forma en la que el espectador está viendo la película, pensando en ella como el tipo de películas a las que está acostumbrado a ver, fáciles de entender, sin mucho valor técnico, saturado de efectos para compensar el trabajo de detalle.

Roma es un filme que se debe de analizar más desde el punto de vista técnico: Dirección de cámara, fotografía, audio, ambientación, actuación, etc. Es ahí donde tiene un valor extraordinario, quizá la historia en sí, tenga más valor para Cuarón que para nosotros, pues es su punto de vista desde sus propias vivencias. Pero eso no significa que no podamos apreciarla desde un punto de vista meramente técnico. Para lo cual, no es necesario ser expertos en cinematografía, basta solo con analizarla con un método muy sencillo y que aplica de igual forma para analizar cualquier vino.

El método más sencillo para disfrutar y valorar técnicamente una película, al igual que un vino, consiste en analizar a detalle sus características, aún sin ser expertos, esta técnica es muy sencilla, simplemente hay que utilizar nuestros sentidos, y prestar toda la atención a los detalles, encontrarlos, concentrarnos en ellos y desmenuzar sus componentes con mucha paciencia.

Al vino, lo analizamos por partes: La vista, el olfato, el gusto y el tacto, enfocando a cada uno de nuestros sentidos en percibir diversas sensaciones. No es lo mismo, beberse una copa de vino sin prestar atención en cada trago, que si en cada sorbo, se analiza y se disfruta pensando en él, desde la forma en la que el enólogo lo diseñó. Captar su riqueza aromática, encontrando a detalle cada uno de sus aromas y después, en boca, saborearlo, paladearlo y encontrar su riqueza, estructura y calidad, de esta forma, podemos disfrutar mucho mejor de él.

En el caso de Roma, sugiero que nos preparemos mentalmente para hacer un análisis minucioso de cada detalle, por ejemplo: yo encontré que no solo narra una historia típica de una familia mexicana de los años 60s, sino que buscando su esencia artística, es totalmente una obra de arte en cuanto dirección de cámaras, ambientación, profundidad y diseño de audio, y por supuesto, la actuación.

Analicen cada toma, cada paneo está perfectamente sincronizado con los movimientos de la escena, nunca pierde el centro, ni los actores, ni el foco, lo que técnicamente es muy difícil de lograr, el audio es impecable, se alcanzan a distinguir todos los elementos acústicos de la toma sin distorsionarse o contaminarse, esto, en otras películas, incluso norteamericanas no se logra con tanta perfección. La actuación es otro detalle muy criticado, para mí, es otro ejemplo de la excelente dirección de Alfonso, dando a cada actor la seguridad y motivación para expresar de forma natural, lo que la escena requiere. Tal vez no lo notamos, pero es ahí en donde tiene valor, hacerlo tan natural que no se crea que es una actuación.

En general, hay muchos más detalles técnicos que merecen la pena ser reconocidos, les recomiendo que si no han visto la película, la vean desde este punto de vista y si ya la vieron, la vuelvan a ver, pero ahora con un punto de vista más crítico, y me dirán si no vale la pena ejercitar nuestros sentidos, no solo para este filme, sino para todos los que tengamos a futuro, asi como para cada copa de vino que tengamos en nuestras manos.

Por lo pronto, le deseo mucho éxito a Alfonso, a Yalitza y a todo el equipo, que seguro triunfaran en esta entrega de Oscares.

 

Raúl Vega