El Pambazo: De La Realeza A Lo Callejero

Recuerda, no porque estos antojos se coman en la calle, quiere decir, que sean de mala calidad.

Que delicia sería probar un pambazo relleno de papa y chorizo en la Ciudad de México, o rellenos con aguacate y queso como los preparan en Puebla; al salir de la oficina, pasando por las hermosas calles de Coyoacán o visitando algún Pueblo Mágico con tu familia o amigos. En suma, los pambazos forman parte importante de la cocina tradicional mexicana.

Como dice Ricardo Muñoz Zurita, en su libro: “Diccionario Enciclopédico de Gastronomía Mexicana”. “Es un término que se le designa a un pan de diversas formas. Este puede ser ovalado, esponjado, con grietas en la parte superior, de marrón claro; es una de las recetas más antiguas llamado: pan español”.

En la actualidad, el pambazo, es considerado como uno de los “antojitos” mexicanos más comunes que puedes degustar en las calles. Su relleno varía dependiendo de la zona del territorio nacional donde te encuentres y puedes escuchar diversas opiniones del mismo.

Comenzaré por explicarte: ¿Cuál es su forma de preparación?

El pan se elabora con harina, manteca de cerdo y huevos. Se rellena con papa y chorizo, luego se “baña” en una cálida salsa de chile guajillo rojo. Posteriormente se fríe por su parte por ambos lados.

Ahora, hablemos del origen de este exquisito platillo.

Hay registros de su inicio en Xalapa,Veracruz haciendo un homenaje a la Emperatriz Carlota, esposa de Maximiliano de Hasburgo. Su nombre proviene de la palabra ladino (derivada de la palabra “latino” para referirse a la población mestiza o “hispanizada”) “pan basso” (pan bajo español), considerado el pan para la clase baja del periodo virreinal de México, el cual, se preparaba con residuos de harina cernida y trigo de calidad inferior; estos se producían en establecimientos exclusivos llamados: Pambacerías.

Gracias al cariño hacia el Volcán de la región de las Altas Montañas de Orizaba, se le ordenó al cocinero Josef Tüdös, preparar un pan que simulara la punta del volcán, acompañado de sus “faldas” montañosas. Fue por esto, que se le consideró como el “capricho” de la Emperatriz.

Recientemente, la variedad gastronómica que hay en México, es monumental; desde los tacos, los tamales, las tlayudas, los huaraches, etc. Hasta los postres que tanto amamos como: las jericallas, la capirotada, el arroz con leche, los buñuelos, los churros, el flan de rompope, etc.

En nuestra cultura, un simple sonido puede recordarnos algún platillo o guiso, la famosa exclamación de los tamales oaxaqueños, el organillero en las tardes del centro de la ciudad o tan solo con aquel simpático claxon matutino, nos imaginamos el más satisfactorio pan y café del día.

Para conocer las maravillas que pueden traer los sonidos de nuestra ciudad, te comparto este artículo de Ruth Martín del sitio: “México Desconocido”.

Es probable que no imaginabas toda la historia detrás del pambazo, esperamos que haya sido de tu agrado y sigas disfrutando de la gastronomía mexicana.

Nos vemos en la próxima entrada.

Saborearte

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